DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA EXPLOTACIÓN SEXUAL Y LA TRATA DE PERSONAS

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Cada 23 de septiembre se celebra el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, instaurado por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas, en coordinación con la Conferencia de Mujeres, en un evento organizado por la Coalición Internacional contra el Tráfico de Mujeres, que se realizó en el mes de enero del año 1999, en Dhaka, Bangladés.

Esta fecha se conmemora para recordar el 23 de septiembre, del año 1913, cuando se promulgó en Argentina, la Ley 9.143, primera norma legal en el mundo contra la explotación sexual o la prostitución infantil, denominada Ley Palacios.

Esta norma, impulsada por Alfredo Palacios, diputado socialista, puso fin a una de las mayores luchas de la historia contra la esclavitud de mujeres, niños y niñas forzados al ejercicio de la prostitución.

La Ley Palacios penaba la promoción o concesión de la prostitución y la corrupción de menores, aunque la víctima participara en el consentimiento, con penas de entre 3 a 15 años, según la edad de la persona utilizada para tal propósito. Luego, en 1936 se promulgó la Ley de Profilaxis (12.331) que prohibió los prostíbulos, que aún está vigente, aunque es sistemáticamente violada.

Trata de personas

La trata de las personas consiste en la compra – venta y explotación de niños niñas y adultos, para diversos destinos como el tráfico de órganos, trabajos forzados, siendo el más frecuente la explotación sexual de niñas y mujeres.

Se estima que, en el mundo, 1,8 millones de personas son víctimas de delitos de trata de personas para explotación sexual, un flagelo que sólo es comparable al tráfico de drogas y de armas.

Los traficantes de personas se aprovechan de la vulnerabilidad de la gente, que puede verse afectada por factores como la discriminación, la pobreza, la desigualdad de género, la falta de acceso a la educación, la violencia contra las mujeres, los desastres naturales, guerras, los conflictos étnicos y otras circunstancias, para sustraer a los niños, niñas o adultos y venderlos a las mafias. ​

Es nuestra responsabilidad como ciudadanos, denunciar este flagelo, perseguir a los traficantes y asistir a sus víctimas. Debemos unirnos y no ser indiferentes y recordar, junto al resto de los países del mundo, que hace casi un siglo se dictó la primera norma para erradicar este azote que afecta a nuestros niños, niñas y mujeres. No nos mantengamos inactivos y ayudemos a eliminar la Explotación Sexual y la Trata de Personas.

 

Geraldine Venegas F.

 

 

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