Mientras haya vida hay esperanza, mientras haya esperanza hay fuerza y cuando existe la fuerza, todo es posible. Estar vivos es el mejor regalo que la vida nos ofrece.

Khalil Rafati, es un hombre que por razones de la vida, se convirtió en un adicto a la heroína, su vida errante lo convirtió en un vagabundo.

Buscando fuerzas en  su interior, decidió cambiar de vida y recuperarse. Lo primero que hizo fue rehabilitarse y comenzar una vida sana y una buena alimentación.

En ese cambio probó los zumos energéticos, y empezó e venderlos en los centros de rehabilitación.  Poco apoco fue creciendo al punto de lograr posicionar su propia marca, “Sunlife Organics”, hoy es un empresario que vende salud.

Escribió un libro, “Me olvide de morir”, donde cuenta su historia y  manifiesta,  que él es el mejor ejemplo de que nunca es tarde para cambiar y recomenzar.

Carmen Banca

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