Muchos países en el mundo ya iniciaron las jornadas de vacunación de la primera dosis contra el covid-19. Sin embargo, se observa mucha lentitud en el proceso, que difiere de la realidad de la emergencia que se vive.

El único país que ha demostrado con  números un rango satisfactorio de vacunación en sus ciudadanos, es Israel. Hasta el momento,  del total de la población Israelí, ya llevan un aproximado del 12% vacunados. De la población mayor de 60 años, el 41% ya fueron vacunados.

Estados Unidos solo lleva 4.5 millones de personas vacunadas. Cuando  sus autoridades sanitarias habían anunciado una jornada que llegaría a los 20 millones antes de fin de año.

Italia apenas alcanza los 150 mil vacunados en todo el país, de los cuales 134 mil, son personal sanitario.  Realmente llevan una jornada muy lenta para toda la emergencia y caos que ha vivido ese país.

Alemania no se queda atrás,  tan solo 265 mil personas recibieron su primera dosis. Y planean mantener confinados a los ciudadanos hasta que todos se hayan aplicado la primera dosis.

En Inglaterra, las autoridades acordaron no aplicar la segunda dosis hasta que todo el pueblo esté vacunado en su primera dosis. Esto representa que deben acelerar las jornadas de vacunación.

En algunos países han aplicado la primera dosis de la vacuna BioNTech-Pfizer, que requiere un proceso de transportación  y almacenaje que debe garantizar los -70 grados centígrados.  Esta situación es la que nos permite pensar en que los procesos de vacunación se han hecho tan lentos.

Por otro lado, Países como Inglaterra, ya tienen en su territorio vacunas de la universidad de Oxford y AstraZeneca,  cuyo transporte y almacenaje no requiere tan bajas temperaturas, y se presume que con estas, la jornada de vacunación se incremente.

No obstante, es preocupante observar que la urgencia por conseguir la vacuna, quedó en el éxito del laboratorio y empresa que logró el desarrollo. Ya que se debería tener la misma urgencia en  vacunar a la población lo antes posible.

Las empresas responsables de la producción de la vacuna deben estar trabajando a toda máquina, para ir garantizando, no solo los pedidos, sino tener una logística de saldo a favor. Pero los países que ya tienen las primeras dosis deben acelerar a toda costa la vacunación, y de esa forma ir descartando candidatos a contagiarse y enfermarse con el virus.

Carmen Banca

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